Hay una brecha que llama la atención cuando uno trabaja en la Puna salteña. Por un lado, los protocolos de seguridad física en entornos de altura están cada vez más desarrollados: aclimatación, monitoreo de saturación, restricciones por condiciones climáticas. Por el otro, los factores de riesgo psicosocial el desarraigo, el aislamiento prolongado, el impacto cognitivo de la hipoxia comienzan a ganar lugar, aunque todavía con niveles de integración heterogéneos según el cont