Las alianzas estratégicas que funcionan no se construyen sobre lo que una parte necesita. Se construyen sobre lo que ambas quieren transformar.
- María Luz Yanzón
- hace 3 días
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El concepto de valor compartido lleva más de una década circulando en el mundo corporativo desde que Porter y Kramer lo instalaron en la agenda. Sin embargo, en la práctica, muchas alianzas entre empresas y organizaciones sociales todavía operan con una lógica más cercana al patrocinio que a la transformación real. Una parte pone recursos, la otra ejecuta, y el vínculo dura lo que dura el proyecto.
El contexto cambió. Las empresas que operan en territorios complejos —como la Puna, la Patagonia o el NOA— están bajo una presión creciente de estándares internacionales, normativa local, stakeholders, y comunidades que exigen coherencia entre el discurso de sostenibilidad y las acciones prácticas. En ese marco, una alianza con una organización con presencia en el territorio y mirada a largo plazo deja de ser filantropía y se convierte en desarrollo con base territorial.
Conocimiento del territorio, diálogo constante comunitario, capacidad de análisis situado, apertura a la mejora continua, y resultados medibles es el activo más valioso que como Fundación podemos ofrecer
El valor compartido es una forma de entender que el desarrollo de una comunidad y la viabilidad de un negocio no son objetivos opuestos. Cuando una alianza está bien construida, ambas partes salen transformadas. Y esa transformación es la única métrica que vale la pena perseguir.
Podemos resumir en tres puntos: responder a una brecha de desarrollo local necesaria, una demanda que haga sentido en las personas de las comunidades, situada en las debilidades y fortalezas de quienes van a formar parte del proyecto. En segundo lugar, construir proyectos integrando todas las áreas de una empresa, para tener una visión que no solo escuche las necesidades de recursos humanos, sino también los desafíos de operaciones compras, y así generar un diálogo con todos los protagonistas que hacen que la cadena de valor funcione y se articule a un tiempo adecuado. Y como último paso, la búsqueda de alianzas.
Fundación Cóndor, es ante todo una red de actores que integra a las Comunidades, Empresas Privadas, el Estado y organizaciones del tercer sector en pos del desarrollo sostenible de la Puna, solo con la articulación, se pueden lograr proyectos sostenibles, impactos que perduren en el tiempo, que generen nuevas habilidades y se fortalezcan organizaciones locales con mirada en el presente y futuro
Este artículo fue redactado con la mirada y los aportes de David Villarroel





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