Conductoras de la Puna: Agarrar el volante y empezar a construir un camino
- María Luz Yanzón
- hace 23 horas
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¿Qué sucede cuando una comunidad encuentra una oportunidad alineada con sus necesidades y aspiraciones? Una pregunta que inquietó e impulsó al equipo de Fundación Cóndor a trabajar en una iniciativa para transformar realidades.
La respuesta comenzó a tomar forma en San Antonio de los Cobres con Conductoras de la Puna, un proyecto pensado para ampliar las oportunidades de formación y empleabilidad de mujeres en un contexto donde muchos de los puestos vinculados a la actividad productiva y minera estuvieron históricamente ocupados por hombres. El eje principal de dicho proyecto es que las mujeres de la Puna obtengan la licencia de conducir y comienzen a construir un camino propio.
Conductoras surgió durante la planificación de nuevas propuestas formativas para la comunidad, con un objetivo claro: fortalecer capacidades técnicas y laborales, promover la inserción laboral con perspectiva de género y acompañar a las participantes en un proceso de desarrollo personal y profesional.
Desde su diseño, Conductoras de la Puna fue pensada como una formación situada, construida a partir de las realidades y desafíos del territorio. Más allá de la posibilidad de acceder a un empleo, la propuesta buscó brindar herramientas que fortalecieran la autonomía, la confianza y la capacidad de proyectar nuevos caminos, tanto en el ámbito laboral como en el desarrollo de emprendimientos propios.
La respuesta de la comunidad confirmó la necesidad de este tipo de iniciativas. En menos de una hora, la convocatoria recibió 207 inscripciones, reflejando el claro interés de las mujeres de la Puna. A lo largo del proceso, las participantes incorporaron conocimientos teóricos y prácticos vinculados a la conducción, pero también atravesaron aprendizajes que fueron mucho más allá de una habilidad técnica. Para muchas de ellas, significó enfrentarse a miedos, inseguridades y desafíos que nunca antes habían tenido la oportunidad de abordar. Muchas mujeres jamás habían conducido un vehículo.
El acompañamiento constante de los instructores y el compromiso de cada participante permitieron alcanzar resultados significativos. De las 55 mujeres que iniciaron la formación, 48 completaron el proceso, alcanzando un 87% de egreso. Además, el 100% aprobó las instancias prácticas y, hasta el momento, 30 mujeres ya obtuvieron su licencia de conducir.
Sin embargo, el impacto más importante no puede medirse únicamente en números. Conductoras de la Puna también generó espacios de compañerismo, fortaleció la confianza de las participantes y permitió que muchas de ellas comenzaran a reconocer capacidades que antes no imaginaban tener.
Hoy el proyecto continúa acompañando a las mujeres que aún se encuentran completando el proceso de obtención de sus licencias y avanza en la planificación de una nueva edición en Santa Rosa de los Pastos Grandes, con la posibilidad de llegar a otras comunidades de la Puna. El compromiso sigue vigente: promover oportunidades y que más mujeres de la Puna puedan acceder a ellas.
Porque cuando una mujer accede a nuevas herramientas, amplía sus oportunidades. Y cuando esas oportunidades crecen, también lo hace el desarrollo de las comunidades.
Conductoras de la Puna nació como una propuesta de formación. Hoy es una muestra de cómo la educación, la confianza y el acompañamiento pueden abrir caminos hacia un futuro con más oportunidades.
Redacción: Paula Vargas





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